The Surge (2017)

A finales de Setiembre de 2019 Focus Home Interactive publicó The Surge 2, desarrollado por el estudio alemán Deck 13. Atraído por las buenas reseñas de esta secuela y aprovechando que ya tenía una copia gratis del original en mi biblioteca digital (gracias a las regalías del programa Plus de playstation), me di a la tarea de explorar el brutal y cínico mundo de The Surge, y quedé profundamente impresionado, de maneras que no me esperaba. Su temática de ciencia ficción, el sarcasmo de la distopía corporativa claramente reconocible en nuestra realidad actual, su combate de precisión cuerpo a cuerpo y la forma innovadora en que resuelve los sistemas de juego alrededor de un exoesqueleto modularmente aumentable: simplemente atraparon mi imaginación y engancharon mi espíritu auto-competitivo.

The Surge es el “SoulsBorne” más “Souls like” que he jugado y eso es algo muy bueno. Hoy en día se habla demasiado de un nuevo género basado en el estilo y sistemas de juego popularizados por el estudio japonés From Software; categorización que se ha atribuido, de forma justa o injusta, a casi cualquier juego, que contiene secuencias de combate difícil, en los últimos años. Sin embargo, si realmente vamos a definir un nuevo género de videojuegos, necesitamos títulos que reproduzcan no solo algunas de las mecánicas sino que también evoquen la esencia de las emociones y experiencias, enmarcándolas alrededor de mundos, historias y sistemas diferentes y novedosos. Bajo esa premisa The Surge es el primero, de los que juego personalmente, merecedor de esta clasificación.

El combate cuerpo a cuerpo ofrece una experiencia visceral que a la vez requiere un enfoque estratégico, cuidadoso y premeditado. Es un sistema profundo que se llega a conocer en la primera partida pero amerita varias vueltas más antes de lograr dominarlo, aún más si se quieren explorar a fondo los diferentes tipos de armas y equipo. Después de que se pasa la novedad de la historia y los escenarios: la satisfacción mecánica y el reto de los sistemas de combate es una de las cosas que te mantienen volviendo por más. Además de ofrecer los movimientos ofensivos y evasivos típicos del género, también incluye un jugosísimo sistema de ejecuciones y desmembramiento selectivo que se acopla muy bien con los sistemas de construcción y actualización de las armas y el equipamiento.

Todos los elementos al estilo RPG básicos de desarrollo y actualización del personaje están presentes en este juego pero han sido estilizados y simplificados en un sistema de componentes que mezcla varios conceptos de forma muy elegante. En lugar de vestir accesorios que mágicamente modifican tus estadísticas o asignar puntos a diferentes categorías para subir de nivel, aquí asignas componentes, que vas recolectando, a diferentes ranuras del “núcleo de poder” de tu exoesqueleto: para poder agregar más y mejores componentes debes actualizar tu núcleo, obteniendo así más ranuras e incrementando su nivel de energía. Los componentes no sólo afectan tu vitalidad, vigor y energía sino que también te ofrecen una gran gama de modificadores y habilidades adicionales: como incrementar la cantidad y potencia de diferentes inyectables que pueden ser curativos, defensivos o de ataque; y todo esto se acopla de forma natural y sin costuras con los diferentes sistemas como el de combate y el equipamiento. Es importante exaltar que la sinergia tan fluida entre los sistemas y mecánicas de este juego representan muy altos niveles de innovación, creatividad y diseño inteligente que convierten a The Surge en un juego que aporta al avance de su género en lugar de simplemente copiar las mecánicas de otros miembros de la familia.

The Surge es el primer juego que logra evocar en mí la misma emoción y satisfacción en la exploración que Bloodborne, incluso durante jugadas subsecuentes en las que ya sé donde están los atajos que hay que desbloquear y los items ocultos a recoger. Parte esto se debe a que The Surge tampoco tiene mapa: y es que hay que decirlo, en esta época hay que tenerlos bien puestos para hacer un juego si mapa; y aquí es donde muchos supuestos juegos Soulsienses flaquean. Tienes que estar muy seguro de que tus escenarios están bien diseñados: que tiene sentido para el usuario y que todos los pasajes son reconocibles y diferenciables entre sí, a pesar de que se reutilizan texturas, modelos 3d y enemigos; para que el jugador pueda ir haciendo su propio mapa mental sin perderse en cada vuelta de esquina. Porque al ponerle un mapa a un juego SoulsBornesco destruyes el gusto por navegar los laberínticos escenarios, la satisfacción de ir desbloqueando atajos y pasadizos secretos para facilitarse la subsecuente navegación y le restas esa sensación de premio a los objetos que recoges en el camino.

Para mí la esencia de los juegos de este naciente género de los DarkSoulcidados yace en una experiencia de combate visceralmente satisfactoria acompañada de sistemas profundos y personalizables en un mundo envolvente e interesante de explorar, todo esto sazonado por un nivel de dificultad apropiado que incentive al jugador a entender y dominar de forma incremental los sistemas del juego, incluso después de haber finalizado una primera partida completa.

Este es un juego difícil, en el sentido que cualquier enemigo te puede matar si no estás prestando atención o tratando de atravesar un área rápidamente para llegar a la próxima; como ya se ha dicho mil veces sobre este género: hay que estar presente en el momento y enfocarte en el reto que tienes enfrente para salir adelante. El juego como tal, no tiene niveles de dificultad ni acciones específicas que lo hagan más fácil o difícil, sin embargo el sistema de componentes es tan versátil que se puede llegar a tener tanta vitalidad, energía e inyectables al punto de ser prácticamente invencible, y de forma inversa se pueden mantener niveles mínimos para convertir el juego en una pesadilla masoquista: pero todo esto debe obtenerse de manera orgánica; jugando, entendiendo y dominando el juego. 

El juego tiene 5 Jefes y 5 instancias diferentes de un enemigo que podrían catalogarse como subjefes, así como sendos enemigos de dificultad mayor al resto esparcidos por aquí y por allá en el mundo. Los jefes sin embargo no son las típicas monstruosidades multifacéticas que te van a matar cientos de veces antes de poder vencerlos: su dificultad inicial yace en que hay que enfrentarlos siguiendo una serie de pasos y mecánicas específicas: desde esa perspectiva son como pequeños rompecabezas que hay que resolver; en subsecuentes partidas el reto está en ejecutar los pasos de forma cada vez más eficiente, como resolver un cubo Rubik’s cuando ya se sabe el algoritmo (todos los jefes tienen una serie de condiciones opcionales que si se cumplen a la hora de vencerlos otorgan una mejor recompensa).

El mundo de The Surge está muy bien logrado, con historias y personajes memorables y conflictos relativamente realistas: aunque algunos de los temas puedan ser bastante trillados, su presentación es muy creativa y la ejecución de los diálogos, grabaciones y videos son de muy buen nivel; particularmente me gustaron los sub-tonos cínicos y en ocasiones sarcásticos de los videos promocionales que te encuentras en pantallas esparcidos por todo el mundo. También hay personajes secundarios con historias que se pueden progresar o no dependiendo de tus acciones y decisiones, así como secretos que descubrir. Finalmente el manejo del sonido de los ambientes está muy sutilmente bien logrado con una banda sonora minimalista pero dinámica que sabe cuándo hacer su entrada y en qué momentos está de sobra. 

The Surge no es el juego perfecto, por ninguna medida estándar: a nivel técnico es un producto de segunda categoría: la versión de PS4 simplemente deja de funcionar de vez en cuando y sufre de bajonazos habituales de rendimiento, incluso en una ocasión se corrompió el archivo de mi partida y tuve que restaurar la versión almacenada en la nube desde el día anterior. Gráficamente es funcional aunque las texturas se ven un poco plásticas, brillantes y recién pintadas a pesar de tener claras marcas de desgaste, además de presentar problemas visibles de alineamiento en algunos de los modelos. Todos estos problemas son fáciles de perdonar porque hay que tener en mente que The Surge no es un juego Triple A y aun así ofrece una calidad en la experiencia de juego y la creatividad claramente superior a muchos juegos de estudios y editoriales mucho más grandes. Deck 13 se perfila como un ejemplo a seguir para estudios de tamaño intermedio: ya que esta es la categoría de donde podrían estar saliendo la mayor variedad de experiencias individuales que valga la pena jugar y re-jugar por ser simplemente divertidas; mientras que los grandes estudios se siguen enfocando en reproducir nuevas versiones de sus franquicias competitivas con sus respectivas tiendas de micro-adicciones online, y los pequeños estudios indie as su vez continúan experimentando con la estructura narrativa y la estética retro-alternativa.

The Surge es uno de mis mejores descubrimientos inesperados en 2019; salió de la nada para darme horas y horas de diversión. No puedo esperar a sacar los secretos que me faltan para después ponerme a  jugar The Surge 2 y ver cómo se compara con su predecesor: ahí les cuento como me va.

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